El trabajo directivo no ocurre de forma lineal ni estructurada.
En la práctica, el gerente opera en un entorno fragmentado, donde las interrupciones son constantes y las prioridades cambian continuamente. Las decisiones no se toman en aislamiento, sino en interacción con otras personas, lo que hace que la planeación formal tenga un peso menor del que normalmente se asume.
En este contexto, la interacción se vuelve el eje del rol. Gran parte del tiempo directivo se dedica a conversaciones breves, intercambios de información y negociaciones, donde la influencia y la coordinación sustituyen al control directo.
1.1 Trabajo fragmentado y reactivo
1.2 La centralidad de la interacción
Continuemos con la siguiente lección...
El trabajo directivo no ocurre de forma lineal ni estructurada.
En la práctica, el gerente opera en un entorno fragmentado, donde las interrupciones son constantes y las prioridades cambian continuamente. Las decisiones no se toman en aislamiento, sino en interacción con otras personas, lo que hace que la planeación formal tenga un peso menor del que normalmente se asume.
En este contexto, la interacción se vuelve el eje del rol. Gran parte del tiempo directivo se dedica a conversaciones breves, intercambios de información y negociaciones, donde la influencia y la coordinación sustituyen al control directo.
1.1 Trabajo fragmentado y reactivo
1.2 La centralidad de la interacción
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Retroalimentar para desarrollar, no solo para corregir
La retroalimentación es una de las herramientas más importantes para desarrollar el desempeño de un equipo, pero también una de las más mal utilizadas. En muchas organizaciones, se limita a señalar errores o se evita por incomodidad, lo que impide generar aprendizaje y mejora continua.
Una retroalimentación efectiva no solo corrige desviaciones, también refuerza comportamientos que generan resultados. Para lograrlo, es necesario distinguir entre dos enfoques complementarios: la retroalimentación apreciativa, que reconoce y consolida prácticas efectivas, y la retroalimentación correctiva, que orienta el cambio de conductas específicas sin afectar la relación.
Cuando se aplica con claridad y propósito, la retroalimentación se convierte en un mecanismo clave para alinear expectativas, fortalecer capacidades y mejorar la ejecución.
3.1 Retroalimentación apreciativa
3.2 Retroalimentación correctiva
Continuemos con la siguiente lección...
Retroalimentar para desarrollar, no solo para corregir
La retroalimentación es una de las herramientas más importantes para desarrollar el desempeño de un equipo, pero también una de las más mal utilizadas. En muchas organizaciones, se limita a señalar errores o se evita por incomodidad, lo que impide generar aprendizaje y mejora continua.
Una retroalimentación efectiva no solo corrige desviaciones, también refuerza comportamientos que generan resultados. Para lograrlo, es necesario distinguir entre dos enfoques complementarios: la retroalimentación apreciativa, que reconoce y consolida prácticas efectivas, y la retroalimentación correctiva, que orienta el cambio de conductas específicas sin afectar la relación.
Cuando se aplica con claridad y propósito, la retroalimentación se convierte en un mecanismo clave para alinear expectativas, fortalecer capacidades y mejorar la ejecución.
3.1 Retroalimentación apreciativa
3.2 Retroalimentación correctiva
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